
Durante toda la existencia de la especie humana, se ha buscado la forma de alargar la vida, desde encantamientos mágicos a meditación ermitaña. Incluso ahora, fantásticas historias de la moderna medicina, nos desvela que la muerte es una enfermedad, vaya sorpresa.
Amigos, inevitablemente la vida está enferma, SE MUERE! .... ¿O no?
Desde mi experiencia, más cercana, es decir YO. He podido comprobar lo que es una inmortalidad práctica, o más bien invulnerabilidad a los FAILS.
La historia que os voy a contar no pasó hace mucho, mucho tiempo en un lugar de cuyo nombre no me acuerdo, todo ha pasado en el transcurso de los últimos meses, y muy cerca de aquí, en mi ciudad sin ir más lejos.
El individuo a retratar es Yo... feliz y despreocupado personajillo, carente de toda racionalidad, pero temeroso de las estupideces que le han acompañado toda su vida y que, probablemente le hayan conducido hasta hoy. Desde pequeñito, la práctica interrumpida de artes marciales y deportes de lucha, le habían dado cierta comodidad a la hora de moverse, y cierto nivel confianza que, desgraciadamente se esfumaba cuando caía estúpidamente al tropezar con la línea dibujada en el suelo, salía volando cuando un petardo estallaba en sus pies y caía rompiéndose los ligamentos del tobillo, o se resbalaba muletas en mano bajando una escalera y rompiéndose su otro pie, o incluso se le torcía la rueda de la silla de ruedas y dibujaba una bonita sonrisa de sangre en la acera.
Para que mentiros, este mameluco de nombre yo, era un poco.... muy torpe! pero de golpe y porrazo nunca mejor dicho se interesó por una disciplina de movimiento/desplazamiento llamado parkour, en la cual fue evolucionando poco y mal hasta nuestros días, en los que se permite el lujo de andar por la calle dando alguna que otra voltereta y sintiéndose semi pájaro. Miles de hostias le esperarían en el aprendizaje del parkour y miles de tortazos se dió.
Fue en los últimos meses cuando sucede la historia que os estoy contando. Producto de un don? un milagro? o pura suerte acumulada? no lo se, es algo inexplicable pero... porque no comenzar con la historia que nos espera?
Era un bonito día de julio y el señor Yo y su padre arreglaban la terraza de su bonita casita, Yo se puso peligrosamente y confiadamente en la parte externa de la barandilla, dándole el culo al peligro y a una posible caída. Y como no, el hada de la mala suerte hizo su presencia, doblando la baranda y tirando a nuestro intrépido GILIPOLLAS a la terraza de 4 metros más abajo y como en una película de acción cayó sobre una mesa de mármol que se convirtió en arenilla, pasado el susto, Yo se levantó para testear su cuerpo y sorprendido vio que no tenía ni un moratón ni un rasguño, su duro culo había hecho un espléndido trabajo. Ese día Yo no se preguntó si había sido mera suerte osi su Don comenzaba a asomar la cabeza.
Días más tarde, durante un bonito entrenamiento junto a sus amigos, Yo saltaba felizmente dando volteretas en la playa, cuando una de estas obras de arte aéreas se le torció y lo proyectó de cuello contra la apelmazada arena. Milagrosamente lo único que había que lamentar era la arena que se le había introducido hasta en el más sucio orificio de Yo.
Ese día, Yo comenzaba a sospechar, como un superhéroe que acaba de redescubrirse, estaba más confiado que nunca. Tanto que, en su gilipollez, aprovechó que estaba todo el suelo mojado para practicar parkour, ya que no hay mejor clima para hacer parkour que un jodido humedal.
A lo que íbamos, Yo en uno de sus saltos se resbaló (vaya que sorpresa)
Y su cabeza volvió a resonar contra el asfalto... os imagináis el resultado?
Todo lleno de sangre vísceras y trozos de cerebro esparcidos a doquier; eso le habría pasado de no ser por su incipiente Don, que volvió a hacer acto de presencia, dejándolo tan nuevo como antes de salir de su cómoda casa.
Ciertamente, un humano medio habría desistido hace años de hacer el subnormal pero Yo no. Yo era un tío singular, estúpido pero singular
Los acontecimientos se fueron acumulando y si los contase nos aburriríamos todos, pero os podéis imaginar cuales fueron los resultados. ILESO
Todos estos sucesos no han dejado de repetirse, no sabremos si es por la estupidez de Yo o el hada de la mala suerte que le ronda.
Hace unas pocas horas Yo vivió otra experiencia cercana a la muerte.
Bajando estaba él, por unas escaleras sin barandilla con sus patines puestos, cuando estos cobraron vida propia y Yo se vio lanzado fugazmente por el hueco de su escalera, para finalmente caer ileso y en marcha al suelo y sin más seguir su trayecto afortunado.
Pues bien amigos, estas son y serán las aventuras de Yo, y espero que a Yo nunca le desaparezca su poder o sino será el fin del este el que os escribe.
Un saludo y que el puño de Eric sea compasivo con todos nosotros.
P.D. os recomiendo las pizzas voladoras
http://26.media.tumblr.com/tumblr_ls83ynw7RD1qcr7fqo1_r1_500.gif


